EL QUE MURIÓ EN LA CRUZ

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Es mucho lo que se ha debatido sobre la muerte de Cristo, y son muchas
las ideas que se han presentado; sin embargo, aun hoy persiste el debate.

Y nos parece que continuará porque Satanás siempre ha estado muy de
cerca y detrás de estas discusiones, y mientras él esté vivo, no cesará la
discusión hasta el mismo fin de la gracia.


Reflexionemos sobre estos conceptos.


¿Murió Cristo realmente?

Si Cristo no murió, excepto la parte humana, ¿sería ese el tipo de
sacrificio válido para el Plan de Salvación?

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más
tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para
condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.”
(Juan 3:16-17.)


¿MURIÓ EL CRISTO DIVINO-HUMANO, O EL HUMANO SOLAMENTE?


Veamos algunos conceptos sobre la muerte de Cristo que se han
esgrimido a través de los años:
A. Teología Gnóstica.
B. Teología Católica-protestante.
C. Teología Adventista.
c.1. Adventista Trinitario.
c.2. Adventista Binitario.
D. Teología Unitaria.
d.1. Unitarismo Radical.
d.2. Unitarismo Arriano.

A.- Teología Gnóstica: Es la corriente del pensamiento griego que se
une al cristianismo en el siglo primero.
→ Conceptos: Cuando Jesús se bautizó, recibió “el Cristo” (divinidad),
y entonces se llamó Jesucristo. Cuando Jesucristo muere, se separa la
divinidad (“el Cristo”); y muere la parte humana (Jesús). Pensaban que
la materia es mala y, por eso, Jesucristo no fue un humano real, sino solo
de apariencia.


B.- Teología Católica-protestante: Es la corriente que se forma en
Roma, y luego es heredada por los protestantes del siglo XVI.
→ Conceptos: Cree que Dios está compuesto por 3 personas: Dios
Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo; cada uno es Dios, pero no hay 3
Dioses; pero, los 3, siempre han existido. Jesucristo se hizo carne para
salvar al pecador; es así como se convierte en un hijo real, a través de
María, pues, en el cielo era el “eterno hijo engendrado”; pero ¡sorpresa!,
allá en el cielo nunca nació. En la tierra, al morir muere la parte
humana, y la divina resucita a la humana.


C.- Teología Adventista Actual: Es la corriente del pensamiento
teológico católico introducido en la Iglesia adventista, luego de morir los
pioneros, pero que ya permeaban en varios de ellos, antes de ellos morir,
pero que nunca fue doctrina oficial, sino hasta después de 1931 en
adelante.
→ Conceptos:
C1.- Adventista Trinitario: Cree que Dios está compuesto por 3
personas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo; cada uno es Dios,
pero no hay 3 Dioses; y siempre han existido. Jesucristo se hizo carne
para salvar al pecador; es así como se convierte en un hijo real, a través
de María, pues en el cielo nunca lo fue. Al morir, muere la parte
humana, y la parte divina resucita a la humana.
C2.- Adventista Binitario: Cree que Dios está compuesto por 2
personas: Dios Padre, Dios Hijo; cada uno es Dios, pero no hay 2 Dioses;
el Padre es Dios No-Engendrado; el Hijo es Dios Formado o
Engendrado. Jesucristo vino a la tierra y se hizo carne; es así como se
convierte en hijo por segunda vez. Al morir, muere la parte humana, y la
parte divina resucita a la humana.


D.- Teología Unitaria: Este pensamiento cristiano se desarrolló con
cierta fuerza con la misma Reforma Protestante del siglo XVI, pero fue
opacada por las demás corrientes que ya existían.
→ Conceptos:
d1.- Unitarismo Radical: Cree en un solo Dios, el Padre; en la mente
de Dios estaba la idea de algún día tener un Hijo, un Salvador. Jesucristo
no tiene pre-existencia en el cielo, pero Él fue un hombre que desarrolló
una santidad muy grande que le agradó a Dios, y por eso fue elevado a la
categoría de ser el Hijo de Dios. Al morir, muere la parte humana,
porque eso es lo que siempre ha sido, un humano nada más,
simplemente.
d2.- Unitarismo Arriano: Cree en un solo Dios, el Padre; no creado,
no engendrado. Jesucristo tiene pre-existencia en el cielo, pues Dios lo
creó siendo un ángel, antes de la existencia de todas las cosas; antes que
a los demás ángeles; luego, Dios creó todas las demás cosas a través de
ese Hijo, siendo el Hijo el maestro constructor. Al morir, muere la parte
humana, porque la parte angelical o celestial, no murió.


¿Cuál es el problema abismal presentado por todas estas teologías en
contraste con la revelación bíblica? Veamos.

Aquí está la respuesta: Todas ellas coinciden en que solo murió la parte
humana de Cristo; por lo tanto, se trataría de un sacrificio puramente
humano, y solo eso, por más santo que sea la persona que murió.

DECLARACIONES DE LA BIBLIA ACERCA DE LA MUERTE DEL HIJO DE DIOS.


“Porque también Cristo padeció una vez para siempre por los
pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. Fue en
verdad muerto en la carne, pero vivificado por el Espíritu.”
(1° Pedro 3:19, NRV)


“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros
también armaos del mismo pensamiento, que quien padeció en la
carne, ha roto con el pecado.” (1° Pedro 4:1, NRV.)


Estos son los pasajes que algunos usan para decir que solo murió la
parte humana de Cristo.

Sin embargo, los mismos pasajes usados para afirmar esa posición,
establecen que Cristo, el Hijo de Dios, murió.


Él vino en la carne; sí, eso es totalmente correcto (Juan 1:14).
Es decir, el Hijo de Dios, el cual nació de Dios en la eternidad pasada
(Juan 1:1-2; Proverbios 8:22-25; 1° Corintios 1:24), vino aquí a la tierra
y… murió estando en la condición como humano.

Las declaraciones del apóstol Pedro no niegan la verdad de que el Hijo
de Dios murió por completo.


Lo cierto es que no fue en el cielo que Cristo murió, sino en la tierra, y
aquí en la tierra estuvo en la condición de la carne, pero murió ese
mismo Hijo de Dios, todo por completo; de lo contrario, no sería el Hijo
de Dios el que murió, sino solamente la parte humana y, por tanto, si ese
fuese el caso, sería un sacrificio puramente humano, y solo eso, lo cual
estaría opuesto al principio de que ni los ángeles podrían efectuar tal
obra (Hebreos 2:14-18).


“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él
también participó de lo mismo, para destruir por medio de la
muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y
librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante
toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no socorrió
a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por
lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a
ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere,
para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo
padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son
tentados.” (Hebreos 2:14-18.)


Ahora bien, veamos unas declaraciones del mismo apóstol Pedro en
donde Él aclara sus conceptos:

“Vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diera
un asesino. Y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios
resucitó de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.”
(Hechos 3:14, 15; NRV.)


Pedro dice que los discípulos fueron testigos de dos hechos o aspectos:
1.- Murió el Autor de la vida.
Recuerde, según Juan 1:1-3; Colosenses 1:15-17 y Hebreos 1:2, Dios creó
a través de su Hijo, y esa información confirma que cuando Cristo creó
aún no era humano, por tanto, el Autor que muere, es Cristo divino,
pero ya hecho carne, ese que creó cuando aún no era humano, aunque
cuando muere, obviamente, estaba en la condición humana; sin
embargo, nunca se despoja de su divinidad, sino que la cubre con la
humanidad.
2.- Dios levantó de la tumba a su Hijo.
Esta declaración no es creída por muchas personas que dicen creer en la
Biblia. Son las mismas personas que no aceptan la muerte de Cristo por
completo.


“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad si los espíritus son
de Dios; porque muchos falsos profetas han salido al mundo. En
esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que reconoce que
Jesucristo ha venido en carne, es de Dios. Y todo espíritu que
no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de
Dios, y este es el espíritu del anticristo, el cual habéis oído que
viene, y que ahora ya está en el mundo.” (1° Juan 4:1-3, NRV.)


Cristo vino en la carne y murió, pero era el mismo divino Hijo de Dios.
El sentido de este versículo (1° Juan 4:1-2) ha sido alterado.


Las afirmaciones hechas por algunos, los cuales más tarde dieron paso a
los trinitarios, intentaban afirmar que Cristo no murió propiamente y
que parte de él permaneció vivo en el cielo como Dios.


Ésta es la herejía que enfrentaba Juan y a la cual él se refiere.
Este texto fue modificado en una fecha temprana porque los identificaba
con la doctrina del Anticristo.


El texto antiguo correcto puede ser identificado en Ireneo (Cap. 16:8,
Ante-Nicene Fathers (Padres Ante-Nicenos), Vol. 1, p. 443), el cual
aparece así:


“Por esto conoceréis el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiese
que Jesucristo vino en la carne es de Dios; y todo espíritu que
separa a Jesucristo no es de Dios, sino del Anticristo.” (1° Juan
4:1-2, versión Ireneo.)


Sócrates, el historiador, dice (Cap. 16:8, Ante-Nicene Fathers -Padres
Ante-Nicenos), Vol. VII, p. 32) que el pasaje ha sido corrompido por
aquellos que deseaban separar la humanidad de Jesucristo de su
divinidad.


Como sabemos, el pecado no surgió en la tierra, sino en el cielo.
El planeta tierra ha sido y es el campo de escenario del desarrollo de un
conflicto iniciado en el cielo y, aunque ya el tiempo de gracia se le
terminó a Satanás hace mucho tiempo, después de la batalla que
muestra Apocalipsis 12:7-12, es claro, entonces que había algunos
aspectos ligados con Satanás que serían revelados y ventilados con la
muerte de Cristo, a juzgar por las palabras de Cristo contenidas en Juan
12:31-33 y 16:11.


Por tanto, Cristo debió expiar por el pecado en dos niveles: Él fue hecho
Sumo Sacerdote y Rey sobre los reinos, tanto espiritual como físico.
Satanás pagará por su propia vida, por supuesto, no deseamos ser mal
entendido en este sentido, al igual que aquellos ángeles que le siguieron.
Pero, había algunos aspectos no descritos en las palabras de Cristo en
Juan 12:31-33 y 16:11 que dejaban claro cierta resolución divina sobre
ese caso.


“Ahora es el juicio de este mundo, ahora el príncipe de este mundo
será echado fuera. Y cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a
todos hacia mí. Esto dijo para dar a entender de qué muerte había
de morir.” (Juan 12:31-33; NRV.)

“Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ahora ya está
condenado.” (Juan 16:11-33; NRV.)


Efesios 1:9-10 establece que el plan de Dios era reunir en Cristo el cielo y
la tierra; por tanto, es claro que el sacrificio de Cristo no fue solo una
solución para el problema del pecado humano, sino que abarcaba algo
más allá.

“Y nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según su
beneplácito, que se había propuesto en Cristo, para que, llegado el
tiempo, reuniera en él, bajo una sola cabeza, todo lo que está en el
cielo y lo que está en la tierra.” (Efesios 1:9.)


“Para que, llegado el tiempo, reuniera en él, bajo una sola cabeza,
todo lo que está en el cielo y lo que está en la tierra.” (Efesios
1:10; NRV.)

En ese sentido, entonces, el Cristo que murió, no fue solo un humano,
sino que fue el Hijo de Dios completo, sin separación, murió Cristo
divino-humano, pues estaba uniendo el cielo con la tierra.


DIOS RESUCITÓ A SU HIJO.

La Biblia está en total armonía al respecto, pues, en cerca de 30 pasajes
se afirma que Dios levantó a Cristo de entre los muertos.


Veamos algunos.Hechos 2:24, 32; 3:15, 26 - Dios lo levantó, lo resucitó.

-Hechos 4:10; 13:30, 33-37 - Dios resucitó a Cristo de los
muertos.

-Romanos 6:4 - Cristo resucitó de los muertos por la gloria del
Padre.

-Romanos 8:11 - "Y si el Espíritu de Aquel que resucitó
a Jesús de entre los muertos mora en vosotros, el que resucitó a
Cristo de entre los muertos también dará vida a vuestros cuerpos
mortales mediante su Espíritu que mora en vosotros."

-1° Corintios 6:14 - Dios resucitó a Cristo con su poder.

2° Corintios 4:14 - El que resucitó al Señor Jesús, a nosotros
también nos resucitará con Él.

-1° Corintios 6: 14 - "Pues como Dios levantó a Cristo, también a
nosotros nos levantará por medio de su poder."

-1°Corintios 15:15 - Dios resucitó a Cristo.

-Gálatas 1:1 - Dios el Padre resucitó a Jesús de los muertos.

-Efesios 1:18-20; 2:4-6 - El poder de la fuerza de Dios operó
en Cristo resucitándole de los muertos.

Efesios 1:19-20 - "Y cual la inmensurable grandeza de su poder
para con nosotros los que creemos, conforme a la operación del
dominio de su fuerza, Dios la ejerció en Cristo cuando lo
resucitó de entre los muertos y le hizo sentar a su diestra en los
lugares celestiales."

-1° Tesalonicenses 1:9-10; 4:14 - Dios resucitó a Jesús de los
muertos.

-Hebreos 13:20 - Dios resucitó de los muertos al Señor
Jesucristo, el gran pastor de las ovejas.

1° Pedro 1:21 - Dios resucitó a Jesús de los muertos y le ha
dado gloria.

A pesar de la claridad de la revelación dada por Dios al respecto, para
nuestra sorpresa, esto NO es lo que se cree y se enseña en las iglesias, y
en muchos grupos o ministerios. Ahora bien,


¿Es un asunto de salvación el creer que Dios levantó a su Hijo de entre
los muertos?

Observemos,


“Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en
tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos, serás salvo.”
(Romanos 10:9.)


Sin embargo, hay objeciones presentadas por muchos grupos teológicos.

¿Qué significan las palabras de Juan 10:17, 18?


“Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla
a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo.
Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.
Este mandamiento recibí de mi Padre.” (Juan 10:17, 18.)


En primer lugar, notemos que esas palabras provocaron discordia entre
los judíos:

“De nuevo hubo disensión entre los judíos por estas palabras.”
(Juan 10:19; NRV.)


Pero, preguntamos: ¿Acaso no es lo mismo que ocurre hoy?

Observemos que las palabras de Cristo en toda esa narrativa están
dentro de un contexto alegórico, según nos informa el evangelista Juan
en el verso 6.


“Esta comparación hizo Jesús; pero ellos no entendieron lo que les
decía.” Juan 10:6; NRV


Cristo dice en Juan 10:7 que Él es la puerta.

¿Es Cristo una puerta literalmente?

Es obvio que se trata de una figura o comparación.


Tengamos presente que gran parte de las palabras de Cristo en ese
capítulo 10, son alegóricas o comparativas.

Además, ellas debenarmonizar con las declaraciones de sus seguidores de la Iglesia del siglo I.

Veamos las palabras de Cristo en Juan 10:18 en otra versión distinta a la
Reina Valera de 1960:


“Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para
darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he
recibido de mi Padre.” (Juan 10:18; Biblia de Jerusalén
Latinoamericana; Editorial Desclée De Brouwer, 2001.)

La dificultad en este texto (Juan 10:18) está en las traducciones.
Las palabras poder y tomar hacen la diferencia.


El vocablo “poder” viene del original griego exousia que significa
autoridad, derecho, poder, habilidad.

Mientras que la palabra “tomar” es el vocablo griego lambano y quiere
decir recibir, tomar.


Por tanto, el valor de Juan 10:18 depende de cuál palabra los traductores
prefirieron usar.


Existe otro pasaje usado para defender su postura, y es Juan 2:19.
"Respondió Jesús, y dijo: 'Destruid este templo, y en tres días lo
levantaré.'" (Juan 2:19.)

En relación con Juan 2:19, diremos que es posible que Cristo se haya
atribuido esta acción por haber tenido parte en determinar si iba a ser
resucitado.


Si Cristo hubiera cometido pecados, no hubiese resucitado (Hebreos
4:15).


Y esto, en que fue su vida inmaculada la que hizo posible que él pudiera
ser resucitado al tercer día, es válido, por supuesto.


Esta forma de atribuirse la acción de un evento por haber tenido parte
en que dicho evento haya sido posible no es ajena a las Escrituras.


Notemos que a los redimidos se les atribuye la victoria sobre Satanás y el
pecado (1° Juan 2:13-14; Apocalipsis 2:26; 3:21), a pesar de que es Dios a
través de Cristo que obra la victoria en sus vidas. (Filipenses 2:13;
Hebreos 13:20, 21; 1° Juan 4:4.)


Igualmente, en Hechos 4:10 y 5:10, Pedro dice que los judíos
crucificaron a Cristo; pero esto no quiere decir que ellos físicamente lo
colocaron, crucificaron y mataron, pues esto lo hicieron los romanos.


Pero, sus acciones contribuyeron a que Cristo fuera crucificado (Hechos
3:13-14).


De igual forma, la vida intachable de Cristo hizo posible que el poder del
Padre obrara en él resucitándole.


Ante los hechos contrastados, preguntamos:
Si aceptamos la posición de los trinitarios, y ahora de los binitarios, de
que Cristo era dos personas, una divina y una humana, y de que la
humana fue la que murió, entonces, ¿quién era el humano?
¿Cuál fue el sacrificio hecho por el Padre?

Esto es lo que dice la Biblia,

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para
condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.”
(Juan 3:16-17.)


Por tanto, la ofrenda no fue la de un simple humano, ¡NO!
Murió el divino Hijo de Dios, cuando estuvo en la carne.
Por consiguiente, murió el divino-humano.
Y ese fue el SACRIFICIO.
Recordemos esto: Dios lo dio, no lo prestó

Cristo es la Fuente de vida para todos los seres humanos; no cabe duda.
(Juan 1:2-4)


"Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron
hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él
estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres." (Juan 1:2-4.)

Ahora bien,


¿De dónde "salió" o nació Cristo, según nos relata la Sagrada Escritura?
Nació o fue engendrado en la eternidad de Dios, su Padre (Proverbios
8:22-30; 1° Corintios 1:24, 30; 11:3, 8, 12; Juan 8:42; 16:28).
Por tanto,

¿Cuál es la Fuente de vida del Hijo de Dios? Juan 6:57, 63; 4:23; Efesios
4:30.)


"Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre,
asimismo el que me come, él también vivirá por mí." (Juan
6:57.)


"El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha;
las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida." (Juan
6:63.)


En conclusión, Cristo "tomó" la vida otra vez al resucitar; pero ¿de dónde
dice la Biblia que la tomó? (Hechos 2:24, 32; 1° Corintios 6:14; 1° Pedro
1:21. La tomó de la única Fuente disponible capaz de hacerlo y que estaba con
vida: Su Padre Dios (Juan 6:57).


Dios es la Fuente del Hijo, y Cristo es la Fuente de los creyentes.

De modo que la PERSONA divina-humana del Hijo de Dios murió por
completo, pero no su NATURALEZA santa, pues se trata del Espíritu
Santo, cuya Fuente es el Padre (Mateo 27:50; Juan 19:30; Eclesiastés
12.7).


Ahora bien, enfaticemos una vez más esto,
¿Por qué es tan importante conocer y aceptar que Dios resucitó o levantó
a su Hijo de la tumba?


¿Es esto un asunto de salvación?


Veamos,

"Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu
corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que, si
confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque
con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa
para salvación." (Romanos 10:8-10.)


¿Está segura su salvación? ¡Ud. mismo lo decide!


Las siguientes declaraciones de Elena G. de White, confirman lo que ya
hemos encontrado en la Sagrada Escritura.

Veamos,


"El mismo poder que resucitó a Cristo de los
muertos resucitará a su iglesia y la glorificará con él, por
encima de todos los principados y potestades, por encima de todo
nombre que se nombra, no solamente en este mundo, sino
también en el mundo venidero." (E. G. White, El Deseado de
Todas Las Gentes, cap. 81, p. 731.)


"Aquel que murió por los pecados del mundo tenía que
permanecer en la tumba por el tiempo determinado. Estuvo en esa
prisión de piedra como preso de la justicia divina. Era responsable
ante el Juez del universo. Llevaba los pecados del mundo, y sólo
su Padre podía libertarlo." (Elena G. White, ms 94 de
1897; Comentario Bíblico Adventista, Vol. 7-A, p. 232, col.
der., último párr.)


"En toda la plenitud de su DIVINIDAD, con toda la gloria de
su HUMANIDAD inmaculada, Cristo SE DIO a sí mismo
libremente por nosotros como un SACRIFICIO PLENO, y todo
el que acude a él debiera aceptarlo como si fuera la única persona
por quien se pagó ese PRECIO." (Elena G. DE White, The
Signs of the Times [Las Señales de los Tiempos], 19 de
mayo de 1890, "Obediencia y Santificación"; CADA
DÍA CON DIOS, p. 146.)


Amigo y amiga, ese PODER es "el Espíritu Santo de Dios" (Efesios 4:30),
el cual puede estar EN nosotros, si lo deseamos.


Ese PODER es el mismo Espíritu Santo de Dios, que hoy obra EN
nosotros por Jesucristo, su Hijo Unigénito, nuestro Salvador.


"A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de
este misterio entre los gentiles; que es Cristo EN vosotros, laesperanza de gloria." (Colosenses 1:27.)

"Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y
su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia
que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el
lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu
Santo, el cual derramó EN nosotros abundantemente POR
Jesucristo nuestro Salvador." (Tito 3:4-6.)


¡Muchas bendiciones!